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Una historia de fe, esfuerzo y amor de madre

Hace 28 años, doña Sabina García llegó desde Sayapullo a Cajamarca con cinco hijos y sin saber cómo sacarlos adelante. Viuda y con muchas necesidades, empezó a vender picarones en una esquina del cementerio.

Al inicio no le iba bien, pero nunca perdió la fe. En sus oraciones pidió una oportunidad… y la ayuda llegó a través de dos personas que marcaron su destino.

Hoy, a sus 74 años, sigue trabajando con la misma motivación, deleitando a los cajamarquinos y dejando un mensaje claro a las mujeres:

💪 Nunca se rindan.


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