A los ocho años, mientras cumplía una tarea escolar con arcilla, descubrió lo que sería su gran pasión. Él mismo cuenta que nadie le enseñó, que todo lo aprendió solo. Hoy, sus esculturas retratan escenas de la vida y las tradiciones cajamarquinas y se venden en tiendas del centro histórico de Cajamarca. Se trata del maestro artesano William de la Cruz. Conozcamos su historia en la siguiente entrevista.
